Diseño de gadgets. Algunos interesantes, otros bastante extraños (chequen el USB inflable).
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Una vez dijo Doña Esa:
La ciudad de México me embriaga y me llena de facinación. Los personajes, lugares y olores que transcurren por mis sentidos son totalmente particulares del lugar.
Una vez más, volví a ésta peculiar ciudad. Y si, me encanta ésta jungla de asfalto. Las causas y condiciones que me hacen disfrutar de la ciudad no han podido ser las mejores, la encuentro tan interesante que no lo pienso dos veces antes de decir que quiciera vivir ahí. Siempre en movimiento, el D.F. es una hormigueante masa de asfalto, con vías que transportan sus pequeñas células humanas por todos los canales posibles. Miles de corazones latiendo, sudores en la piel que se embarran mientras cruzas la calle, tragedia y música en los vágones, voces y caminantes por las calles…en fin, una aglomeración de seres que te hacen sentir la infinidad de posibilidades y realidades que se ocultan en cada cuadro de asfalto. Y por alguna maravillosa razón, que en lo personal me parece sorprendente, muchos tienen la fortuna de ver un nuevo sol cada veinticuatro horas y observar como funciona la máquina llamada Distrito Federal.
Un grato saludo a todos los que una vez más, me hicieron pasar un buen rato.

